34.

Hoy, desde lo más profundo de mi corazón, le agradezco a Dios por todo…
por cada paso, por cada lección, por cada silencio y por cada tormenta.
Me enseñó todo lo que sé y todavía me sigue enseñando.
Sé que voy a aprender de Él toda la vida, porque no hay maestro más grande, más sabio ni más paciente.
En mi vida hubo de todo… dolor, caídas, injusticias.
Yo lo sé. Él lo sabe.
Pero nunca me dejó sin fuerzas.
Me dio el poder de levantarme, de seguir adelante y de ser más fuerte que todo aquello que intentó romperme.
No me hicieron daño a mí, se lo hicieron a ellos mismos… y así se condenaron solos.
Hoy voy a enfocarme en las cosas lindas…
en las bendiciones, en los momentos hermosos, en los abrazos y en los besos en la mejilla que no tienen precio,
en el amor y en la fe que me guía.
Hoy también voy a recordar a todos aquellos que no están conmigo en este día, y que me gustaría que lo estuvieran…
a esas personas queridas que desde hace tiempo ya están con Dios.
Todo lo que viene lo recibo con calma, con confianza y con gratitud.
Dios sabe lo que necesito, y Sus planes siempre son más grandes que los míos.
Creo que nada sucede por casualidad.
Cada día tiene su propósito y cada prueba su enseñanza.
Aprendo a confiar incluso cuando no entiendo.
Y sé que mientras me apoye en Dios, no estoy perdida.
Su mano me guía incluso cuando no veo el camino.
Por eso hoy sigo adelante con una sonrisa y con esperanza.
Lo que necesito me va a encontrar.
Lo que no, se va a quedar donde pertenece… como siempre.
Agradecida por estos 34.
Seguimos adelante, pero siempre juntos.
Él y yo. 💙