Hoy es nuestro día. No voy a escribirles, mujeres mías, que tienen que ser fuertes, valientes y todo eso… porque ustedes ya lo son.
Cada mujer sabe por sí misma cuán fuerte es y cuánto tuvo que ser fuerte en algún momento de su vida.
En este día decidí enviar un mensaje diferente.
Hoy escribo sobre cada mujer que calla y soporta violencia y maltrato, o que lo ha soportado.
Sobre cada una que día tras día lucha con sus traumas, y a nadie le importa.
Las mujeres hoy no tienen la protección que deberían tener, y eso es una ilusión en la que muchas creen.
Muchas veces no se toma en serio cuando una mujer habla y cuenta lo que pasa detrás de puertas cerradas.
Ella termina siendo vista como una loca que busca atención, y justamente por eso muchas se quedan calladas entre cuatro paredes y soportan lo que ninguna debería soportar.
Es triste cuando, sin comprensión ni respeto, la gente hace las preguntas más absurdas, como por ejemplo:
¿Por qué una mujer aguantó tantos años?
¿Por qué no habló antes?
¿Alguna vez escucharon sobre la vergüenza, el miedo y la impotencia?
Me gustaría que cada mujer sea tomada en serio.
Que no se minimice lo que pasó o lo que está pasando.
Porque hace demasiado tiempo que las mujeres tienen que demostrar que dicen la verdad.
Demasiado tiempo se cuestiona su dolor, se mide y se reduce, mientras el silencio se premia y el coraje se castiga.
Hoy escribo para cada una que lloró en silencio.
Para cada una que todavía llora.
Para cada una que pidió ayuda y no la recibió.
Para cada una que tuvo que ser fuerte cuando ya no le quedaban fuerzas.
Para cada una que pagó con su vida.
Escribo para las que todavía luchan sus batallas entre cuatro paredes.
Para las que tienen miedo de hablar porque saben que las espera el juicio en vez del apoyo.
Y mientras exista una mujer que viva con miedo,
mientras exista una a la que no se le cree,
mientras exista una que no tenga la protección que merece, queridas mías,
la lucha no terminó.
La lucha no termina hasta que cada mujer pueda caminar por la calle sin miedo.
Hasta que cada niña tenga una infancia linda y segura, rodeada de gente sana y normal, sin malas intenciones.
Hasta que cada denuncia sea tomada en serio.
Hasta que cada lágrima se entienda como un pedido de ayuda y no como debilidad.
Cada mujer, cada chica y cada niña merecen seguridad, respeto y paz.
Hoy escribo para las valientes.
Para las que están rotas.
Para las que todavía se están reconstruyendo.
Es tiempo de estar una al lado de la otra.
De no soportar más nada.
De creernos entre nosotras.
De no mirar para otro lado.
De no callarnos cuando más duele.
Porque nuestro día no es solo hoy.
Nuestro día es todos los días.
Pero este día tiene un sentido especial cuando nos damos la mano entre nosotras.
Y cada vez que una mujer le dice a otra…
Te creo.
No estás sola.
A veces esas palabras son suficientes.
Lamentablemente, también hay quienes en lugar de apoyar, pisan más fuerte con sus palabras.
Es hora de que las cosas cambien.
Porque ¿qué clase de mundo les estamos dejando a las futuras generaciones?
Si una mujer tiene que soportar lo mismo que hace cincuenta años, entonces seguimos en el mismo lugar.
De algunos temas no es fácil hablar, pero vale la pena.
Mujeres mías, sean valientes y libérense, sin importar si alguien va a estar de su lado o no, porque ustedes son importantes.
Es importante sacar ese peso del alma.
No se juzguen entre ustedes y no hagan a otras lo que no quieren que les hagan a ustedes.
Hoy pueden juzgar, y mañana pueden estar en el mismo lugar, porque nunca se sabe lo que trae la vida.
Quiero que por fin se proteja a la mujer como se merece.
Porque la mujer no es una alfombra para que la pisen, y nunca lo será.
En este día no quiero escribir solo mensajes clásicos sobre fuerza y belleza.
No quiero que todo se reduzca a rosas, felicitaciones y bombones.
Este día es un llamado a que las cosas cambien.
A que se proteja más a la mujer.
A que se le crea más.
A que se la ame más.
A que se la respete más.
Queridas mías, ¡feliz Día de la Mujer!
Por todos nuestros silencios, por todas nuestras luchas, por cada lágrima que nadie vio y por cada fuerza que tuvimos que encontrar cuando pensábamos que ya no la teníamos.
Que cada mujer sea segura, amada y respetada…
porque lo merecemos. ❤️🌹😘