Atrévete a ser quien sos

Existen personas que no viven desde su propia autenticidad, sino desde la necesidad de parecerse a alguien más. Observan, comparan y emulan la forma de hablar, el estilo de vestir, los gestos, las actitudes e incluso las elecciones de vida. En lugar de descubrir quiénes son, intentan convertirse en una copia de alguien que ya es aceptado, querido, exitoso o popular.
Este comportamiento a menudo surge de una profunda inseguridad. Cuando una persona no cree que es lo suficientemente buena por sí misma, busca seguridad en la identidad de otro. Copiar se convierte en un escudo contra el miedo a ser rechazada, ignorada o considerada insuficiente. Es más fácil ponerse la personalidad de otro que enfrentar la propia.
El problema de copiar no solo está en la pérdida de autenticidad, sino también en el conflicto interno que crece con el tiempo. La persona siente que vive una vida que no le pertenece completamente. Aparecen la frustración, la envidia y la comparación constante. Nunca es lo suficientemente buena, porque la copia nunca puede superar al original. Por más que se esfuerce, el original siempre será el número uno.
Las relaciones con otros también sufren. La gente reconoce instintivamente la falta de sinceridad, incluso cuando es sutil. Copiar puede generar desconfianza, incomodidad o la sensación de que la relación es superficial. En lugar de una conexión genuina, surge una apariencia de cercanía basada en una máscara, no en la persona real.
Es importante destacar que la inspiración no es lo mismo que copiar. La inspiración nos impulsa a crecer, aprender y desarrollar nuestro propio potencial. Copiar, en cambio, borra la individualidad y convierte a la persona en una sombra de la identidad de otro. La diferencia está en la intención: ¿queremos ser una mejor versión de nosotros mismos o un reemplazo de alguien más?
El camino hacia la autenticidad a menudo es más difícil y lento. Requiere autoindagación, aceptación de los propios defectos y valentía para ser uno mismo. Cada persona tiene una combinación única de experiencias, emociones y perspectivas que nadie más posee.
Al final, la pérdida más trágica no es el fracaso ni la crítica del entorno, sino la pérdida de uno mismo. Vivir como una copia significa renunciar a tu propia historia. El mundo no necesita otra versión de alguien que ya existe, necesita un original que se atreva a ser lo que es.
En el mundo no hay nada más valioso que la originalidad, porque entonces deja de existir la envidia. ¿Cómo ser envidioso de otro o querer ser alguien más cuando llevamos dentro tantas cosas que esa otra persona no tiene? Qué privilegio nacer con todos los defectos y virtudes y amarlo todo verdaderamente. Qué poder tienes cuando te amas y te aceptas, cuando ves la belleza en ti que quizás otros no ven y no tienen por qué verla, porque no estás en este mundo por ellos.
Nunca quise ser como alguien más, porque siempre supe desde dentro que soy única, de manera imperfectamente perfecta, absolutamente fantástica tal como soy. Nunca quise cambiarme, aunque muchos intentaron moldearme a su patrón para que fuera como ellos. Hoy agradezco a Dios que no lo lograron, porque nunca me habría permitido ser como algunas personas de mi entorno.
No quiero ser la sombra de nadie, porque nací para ser más que eso. No quiero una historia ajena, porque tengo la mía. Tengo mis propios capítulos que he vivido y nunca permitiría ser otra persona solo para que alguien me quiera y me acepte. Nunca corrí y nunca corrí tras la gente. Quien me quiere, me quiere, y quien no, no me importa.
Cuando atraviesas ciertas cosas en la vida, ya no te importa si alguien te querrá y aceptará o no. Después de todo, es imposible que todos nos acepten y nos amen. Seamos honestos: ni nosotros aceptamos y amamos a todas las personas. Y está bien. Todo eso es humano, porque no podemos amar a ciertas personas sabiendo cuánto mal hay en ellas.
Pero cien veces es mejor ser lo que somos que fingir y esconderse detrás de la identidad de otro. Para mí eso es realmente triste. Si ya nacimos como originales, es triste que algunas personas se permitan caer tan bajo solo para recibir más atención, amor o similar. Eso me supera. En un mar de copias hoy, el privilegio es ser original. El privilegio es ser algo que nadie puede descifrar, por más que lo intenten. Ese es el poder que tienen en sus manos quienes rechazan ser otro, como por ejemplo yo. 😉